Cada cuenta está hecha a mano, comenzando con la recolección local de ónix y obsidiana. Las piedras se pulen y moldean una por una con precisión.
Debido a la complejidad y al meticuloso trabajo artesanal que implica, solo se pueden completar pocas piezas al mes. La delicada naturaleza de la piedra a menudo provoca grietas por las “burbujas” internas, lo que obliga a reiniciar el proceso.
Es un honor trabajar con materiales locales que han tenido un profundo significado cultural en México durante generaciones.
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